Las normas de la clase de ballet también forman parte del aprendizaje

Una clase de ballet es mucho más que aprender pasos, mejorar la técnica o aprender una coreografía. También es aprender a escuchar, a respetar, a ser constante y a cuidar cada pequeño detalle.

Desde el momento en que entramos en el aula, existen unas normas que nos ayudan a crear el ambiente adecuado para aprender y disfrutar de la danza. El uniforme, el cabello recogido, la puntualidad o la forma de relacionarnos con profesores y compañeros no son simples formalidades: forman parte de la disciplina y los hábitos que acompañan a un bailarín.

👗 Una correcta presentación permite a la profesora observar la colocación corporal y realizar las correcciones necesarias. Por eso es importante acudir con el uniforme correspondiente, el cabello bien retirado de la cara y recogido y sin accesorios o joyas que puedan molestar durante la clase.

🩰 También es importante cuidar el material y los espacios. Las zapatillas de ballet están destinadas al aula y no deben utilizarse en la calle, del mismo modo que los zapatos de calle no deben entrar en la sala.

Y, por supuesto, está la parte más importante: el respeto. Llegar puntualmente, saludar al entrar, escuchar cuando la profesora explica, respetar a los compañeros y entender que equivocarse forma parte del aprendizaje.

Aceptar una corrección de manera positiva y seguir intentándolo es también una forma de crecer como bailarín.

Porque aprender ballet no consiste únicamente en aprender a bailar. Es aprender a trabajar, a escuchar, a esforzarse, a convivir y a superarse cada día.

Pequeños hábitos que, con el tiempo, se convierten en grandes aprendizajes.

En este vídeo hemos reunido algunas de las normas que nos ayudan a que cada clase sea un espacio de aprendizaje, respeto y disfrute de la danza. 🩰🤍

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